La campaña gubernamental pro TDT
La iniciativa del Gobierno de lanzar, en estas fechas una campaña en radio y prensa para impulsar la Televisión Digital Terrestre (TDT) es algo que todos -usuarios y protagonistas del sector- estábamos esperando como agua de mayo.
Se trata de una campaña que pretende "resolver las principales dudas de los ciudadanos", según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
Dicha campaña es corta en radio y prensa. Según fuentes del sector, ya se han vendido más de un millón de receptores para la TDT y, al mismo tiempo, se han adaptado las antenas para recibir la señal en 50.000 edificios. La media era de mil edificios al día, aunque, en las últimas semanas, ha descendido este ritmo.
Desde que comenzaron las emisiones, a finales de noviembre pasado, los principales problemas de los usuarios de la nueva televisión es que, en ciertos casos, el servicio se ha encarecido más de lo previsto, algo que han denunciado las asociaciones de consumidores. Por otro lado, y desde las asociaciones de instaladores, se señala que, en algunos edificios, no sólo hace falta adaptar la antena, sino también cambiar todo el cableado, lo que puede provocar que se triplique el precio inicialmente previsto, alrededor de cincuenta euros por vivienda, en una comunidad de veinte vecinos.
Esto es algo que está ocurriendo en más del 40 por ciento de los casos, en los que hay que cambiar el cableado y eso requiere más horas de mano de obra y es más caro aunque los vecinos dudan, a veces, según estas asociaciones.
Por ello, consideramos que esta campaña oficial, aparte de promocionar las bonanzas de la nueva tecnología televisiva y de explicar cómo beneficiarse de ella, debe incidir en que adaptar las instalaciones colectivas no es costoso pero que, por otro lado, tiene sus intríngulis, según el tipo de instalación ya existente.
También pensamos que debe poner el acento en los servicios interactivos y en que éstos son de carácter público.
Es en lo que se diferencia la interactividad de la TDT de la interactividad de la TV de pago por satélite, en que en este caso, las aplicaciones interactivas son puramente comerciales, mientras que en la TDT gratuita son un servicio al ciudadano, al que, en última instancia, se le está introduciendo en la tan ansiada Sociedad de la Información.
Iñaki Ferreras
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