Peligran las audiencias jóvenes
A comienzos del 2007 y a tres años vista de que se ponga oficialmente en marcha, en nuestro país, el apagado analógico, hay que tener en cuenta un hecho innegable: los jóvenes cada vez más dejan de lado la televisión a favor de las videoconsolas y, sobre todo, de Internet. Es decir, navegan por la Red para descargarse todo tipo de contenidos de vídeo: videoclips, series, películas. Esto sólo lo permite la banda ancha y aunque no seamos ni la mitad los españoles que dispongamos de ella, la mayoría de nuestros adolescentes y adultos jóvenes están literalmente “enganchados” a la Web. Esta franja de la población es la que menos tiempo ve televisión al día. Ocurre así en Estados Unidos y en la mayoría de los países occidentales como el nuestro. Dato que debería hacer reflexionar a los radiodifusores, tanto públicos, como privados. Entre los públicos, la BBC ya se ha dado cuenta de ello y está viendo en cierto modo peligrar el crecimiento de la televisión, a medida que se expande la difusión del vídeo "on-line". De acuerdo con un informe encargado por el canal BBC News, el 43 por ciento de la población británica que ve programas a través de Internet o de los dispositivos móviles asegura ver menos televisión pura y dura, como consecuencia de la penetración de Internet. Además, tres cuartos de los usuarios dicen que actualmente, acuden al vídeo "on-line" más que hace un año, hecho proveniente del éxito de la penetración de la banda ancha y de su velocidad, en este país. De todos modos, la encuesta sugiere que los seguidores del vídeo por Internet todavía suponen una minoría (el 9 por ciento). Finalmente, dos tercios de la población han asegurado no haber recurrido nunca a esta forma de ver vídeo, en el último año. Desgraciadamente, los programadores televisivos de España están demasiado obcecados con las audiencias del día a día y con el conseguir éxito a toda costa, modelo que muy bien podrían exportar a la TDT, cuando ésta consiga una penetración lo suficientemente interesante como para que los anunciantes empiecen a verla como un trozo del pastel jugoso. Sería una pena y tendríamos que volver a las siguientes ecuaciones: televisión de pago=calidad, televisión en abierto=poca calidad, mucha publicidad. Pero es que ni siquiera la primera ecuación está teniendo el éxito esperado: prueba de ello, el estancamiento de Digital+ y el poco avance en número de abonados de Ono. Toca ser creativos y ofrecer algo diferente y acorde con los gustos de los nuevos telespectadores.
Iñaki Ferreras
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