Cuando falta la “guita”, a ver la “televisioncita”
En estos tiempos de crisis, una de las mejores cosas que mejor podemos hacer es sentarnos delante del sofá para ver la “tele” y, de este modo, ahorrar dinero en otras cosas tan o menos divertidas que la “caja tonta”. Además, si ponemos en práctica esta actividad nada saludable físicamente pero que lo es mucho a nivel emocional –el entretenimiento siempre sienta bien-, estaremos a la moda de los últimos estudios de los expertos, que aseguran que el consumo de televisión en minutos aumentará, el próximo año, tanto como los siete años anteriores juntos, precisamente, debido a esta crisis. La Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA) –la que defiende los intereses de los canales privados, y, por lo tanto y por otro lado, la más interesada en presentar este tipo de estudios- ha constatado una caída del gasto en ocio de un 9 por ciento y un aumento, en lo que va de año, del 3 por ciento en consumo por minutos de la televisión. Desde el primero de enero, hasta el 31 de octubre de este año, la media de consumo televisivo por persona y día alcanza los 223 minutos. Esta es una buena noticia para las televisiones porque debería suponer más mercado publicitario, en un momento en que ha caído tanto la demanda (un 1,2 por ciento), como la ocupación (un 1,8 por ciento) y, sobre todo, la inversión, con una previsión de un 10 por ciento menos para este año. Si bien es cierto que el panorama que dibujan los expertos pone de manifiesto la dificultad por la que atravesarán los medios, durante esta época de crisis, al mismo tiempo, señala al catódico como el medio más resistente frente a las posibles consecuencias económicas. Y es que, volviendo a los expertos, los españoles tenemos la suerte de contar con una televisión sana porque España tiene, junto con Italia, la más alta participación en el Producto Interior Bruto (PIB) de la inversión publicitaria. Además, el coste de la publicidad respecto a su eficacia es el más barato de toda Europa. Pero las crisis imponen agudizar la imaginación y a mal tiempo, buenas ideas, por lo que a los canales no les queda otra que buscar nuevas fórmulas de financiación de sus contenidos, como la integración de la publicidad en los programas y que tiene una mayor efectividad que la publicidad convencional porque supone un 86 por ciento más de recuerdo. De modo, que, hala, a ver más televisión y a recordar más la publicidad, a ver si volvemos a la época del consumismo y entre todos, arreglamos esta situación a los que nos la han desarreglado, que, por cierto, no tienen nada que ver con la televisión, sino todo lo contrario...
Iñaki Ferreras
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